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El Silencio de los Textos y el Ruido de los Dogmas

El Estado de la Cuestión.


Por: Giovanni Guzmán Bolaños Serie: Releyendo las Escrituras (Entrega #2)

En la entrega anterior, planteamos la necesidad de una nueva hermenéutica. Hoy, nos adentramos en el "Estado de la Cuestión" de mi libro “Homosexualidad y Biblia, una revisión crítica a los textos”. Este no es solo un resumen de un capítulo; es un mapa de las arenas movedizas donde la teología, la traducción y el poder se encuentran.

¿Qué han descubierto realmente los estudiosos contemporáneos? ¿Es la condena un mandato divino o un error de interpretación acumulado por siglos?


1. La Ética de la Gracia frente a la "Naturaleza"

El teólogo Roy H. May sacude los cimientos de la discusión con una premisa audaz: la homosexualidad no es una preocupación bíblica central. A través de un cuestionario de veinte interrogantes, May desmitifica la idea de que la orientación sexual sea una elección voluntaria, atribuyéndola a procesos sociales y biológicos.

Al preguntarse si la homosexualidad es "natural", May responde con un rotundo sí. El conflicto surge porque la institución eclesial ha planteado el concepto de "lo natural" para limitarlo a lo reproductivo. Sin embargo, para May, la ética cristiana no debe ser una lista de leyes biológicas, sino una respuesta de amor y gracia. Si la Biblia se resume en el amor al prójimo, cualquier interpretación que genere exclusión está, por definición, fallando al espíritu del Evangelio.


2. La Anatomía de la Homofobia Eclesial

Para entender por qué hay resistencia al cambio, debemos analizar lo que Aguiló Bonet denomina "homofobia eclesial". Según Bonet, esta no es gratuita; se sostiene en dos columnas ideológicas que han moldeado la mente de millones:

  1. La superioridad del alma sobre el cuerpo: Un dualismo que desprecia lo erótico y lo ve como una amenaza a la santidad.

  2. El dogma de la reproducción: La idea de que la sexualidad solo es lícita si tiene como fin el matrimonio y la procreación.

Esto genera una "diferenciación desigual". En las estructuras de poder de la Iglesia, lo "diferente" (el inmigrante, la mujer, el anciano, el homosexual) es clasificado como "inferior" o "anormal". Se "naturaliza" la jerarquía para legitimar la dominación. Es aquí donde la Iglesia, en su afán de proteger su autonomía doctrinal, corre el riesgo de convertir su mensaje en una forma de violencia espiritual y psicológica, calificando a seres humanos creados a imagen de Dios como "intrínsecamente desordenados".


3. El Laberinto de las Traducciones: El Caso de Sodoma

Aquí es donde la sustancia académica se vuelve fascinante. Autores como Jacobo Schifter y Lings han puesto bajo el microscopio las palabras originales. Schifter, en su análisis de la sociedad costarricense y la Biblia, destaca cómo el contexto y las malas traducciones han creado monstruos teológicos.

El ejemplo más claro es Sodoma. Por siglos, se nos dijo que el "pecado de Sodoma" era la homosexualidad. No obstante, la exégesis moderna —apoyada por autores como Thomas Hunk— demuestra que la destrucción de la ciudad se debió a la falta de hospitalidad, la injusticia social y la violencia. Incluso los términos hebreos qadesh y qadeshah, a menudo traducidos erróneamente para condenar la homosexualidad, se refieren en realidad a la prostitución cultual de los templos paganos, no a una orientación afectiva.


4. ¿Conoce la Biblia la homosexualidad?

Esta es la pregunta que Lings responde con una claridad que incomoda: No. Ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento hablan de la homosexualidad tal como la entendemos hoy (como una orientación afectiva e identitaria).

Lings introduce dos conceptos vitales:

  • Lecturas Impuestas: Son textos como Levítico 18:22, donde la opacidad del hebreo original ha sido forzada por traductores para que diga lo que ellos querían que dijera. Se debate, por ejemplo, si la prohibición original se refería específicamente a un tipo de acto ritual o de dominación, y no a una relación consensual.

  • Lecturas Deseables: Son aquellos relatos de intimidad y confianza profunda entre personas del mismo sexo que la tradición ha preferido ignorar.


5. La Insurrección Ontológica

Finalmente, la filósofa Judith Butler nos invita a una reflexión profunda sobre la vulnerabilidad. ¿Por qué algunas vidas son protegidas y otras ni siquiera califican para ser lloradas? La violencia no es solo física; es la violencia de encajar cuerpos humanos en nociones normativas. Butler propone una "insurrección ontológica": no basta con pedir permiso para entrar en la Iglesia; hay que cuestionar las normas que declaran que ciertos cuerpos son "irreales" o "pecaminosos" por el simple hecho de existir.


Conclusión: Hacia un Diálogo Productivo

Como autor, mi posición en este capítulo es clara: no podemos forzar al texto bíblico a decir lo que no dice para justificar prejuicios humanos. La falta de consenso entre los estudiosos demuestra que la discusión está viva y que las traducciones sesgadas han causado un daño incalculable.

La Iglesia, como promotora del Reino de los Cielos, no debe temer a la crítica ni al escrutinio. Al contrario, debe facilitar los espacios para un diálogo donde el amor no sea una concesión, sino el fundamento de toda verdad.


Conclusión de esta entrega

El estado actual de la investigación nos dice que no hay consenso sobre el tema. Lo que sí hay es un llamado urgente a pasar de una "lectura del temor" a una "hermenéutica del amor". Si la Iglesia es la constructora del Reino, no puede facilitar espacios de odio, sino de diálogo productivo.

En la próxima entrega de esta serie, entraremos de lleno en el análisis de los textos del Levítico. ¡No se lo pierdan!




 
 
 

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