Adelanto Editorial "Entre dioses y cruz": En el principio
- Teología en Letras

- 19 ene
- 2 Min. de lectura
En la penumbra de una casilla desvencijada, donde el olor a muerte se mezcla con el de la medicina rancia, comienza la historia de Venturoso Laberti. Con apenas 12 años, el niño se convierte en el único testigo del ocaso de su mentor: el instructor, un hombre cuya vida transcurrió en los pasillos del Vaticano como el "reincidente" opositor a los santos, y que ahora yace quebrado por una "purificación de pecados" que parece más una tortura que una redención.
Lo que habita en las sombras
Bajo la vigilancia de la hermana Dalmatia, una monja de aspecto necrófilo y devoción implacable, Venturoso se enfrenta a lo inconfesable. El capítulo nos sumerge en una atmósfera donde:
Lo sobrenatural se manifiesta: Carruajes negros que levitan sobre calles de piedra, tirados por "bestias durmientes" de cuernos afilados.
El juicio final es privado: Una habitación clausurada donde el tiempo se detiene y las visiones del pasado —pecados, fornicaciones y olvidos— cobran vida en una nube oscura que devora al moribundo.
El horror gótico se hace carne: Una bruja desalmada, clavada a una pared desnuda, que ríe ante la agonía de quien dedicó su vida a juzgar la santidad ajena.
El grito del "Advocatus Diaboli"
El clímax llega con una sentencia que marcará el destino del joven Venturoso. En su último aliento, entre llamas en los ojos y recuerdos que se evaporan, el instructor lanza un grito que es a la vez una condena y un legado: «¡Advocatus diaboli!».
¿Es la muerte un simple proceso biológico o el banquete de una presencia etérea que reclama las deudas del alma?
Reflexión del autor: Esta es una invitación a la lectura de mi libro: "Entre dioses y cruz" En este inicio, exploro la delgada línea entre la piedad y el castigo. La figura de Venturoso nace en medio de un rito de paso violento, donde la teología no se aprende en libros, sino observando cómo el abismo devora a los hombres que creyeron tener el control sobre lo sagrado. Libros | Teología en Letras







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